6.24.2009

¿Qué estoy haciendo yo, para cambiar la realidad de mi país?

Bueno.
Después de la nota que escribí sobre mi negación hacia algunas de las actividades de Techo, creo que es más que oportuno compartir lo que estoy haciendo yo, para cambiar la realidad de mi país.

Yo nunca pensé que mi generación no sea una generación comprometida con el bienestar y la prosperidad de mi país. Lo que pensé es que no nos había llegado el momento, que teníamos 15 o 16 años y que nuestras voces todavía no tenían peso.
Ahora, que ya pasamos de los 18 y superamos la barrera de los 20 (algunos de los 25), ya tenemos más agallas para decirle a la sociedad lo que no nos gusta. Tenemos la voz más ronca y más aguda para decirle a nuestros presidentes que las cosas que están haciendo, las están haciendo "pero bien mal". Tenemos la fuerza y el coraje para decirle a la sociedad que está equivocada, y nos creemos los "superman" con "súper ideas" que nuestros escazos 3 a 5 años de universidad nos han fomentado.
Ahora sí, ahora estamos tomando las riendas. Ahora si estamos demostrando que estamos comprometidos. Nunca dejamos de estarlo, solo nos estábamos capacitando para poder hacer las cosas mejor.

En 2004, antes de entrar a la U (o E) me fui a hacer un "año de servicio" a una comunidad rural en Sonsonate, que se llama San Ramón, en el municipio de San Antonio del Monte.
Un año de servicio, en mi religión - la Fe Bahá'í - es un tiempo que los jóvenes que recién salimos de bachillerato, o a cualquier edad, damos para servir en comunidades que están en desarrollo.

Usualmente participamos en las actividades de nuestra religión, como reuniones de oración y otras. Pero, más que eso, trabajamos en un proceso de desarrollo sostenible para las comunidades. No hablo con fines económicos, sino de recurso y capacitación. Tenemos varios programas, que están dirigidos a niños, jóvenes, adultos, y prejóvenes. Lo que intentamos es cambiar la forma en que la gente ve su realidad, y presentamos una "aspiracional".
Mi año de servicio, aunque estuvo muy marcado por estas actividades, tuvo un "tinte" diferente, pues tuve la oportunidad de trabajar en una escuela rural, dando clases de valores, moral y cívica, y también en orientación vocacional. También estuve apoyando con refuerzos de matemática, inglés y lenguaje, en un Colegio Bahá'í y haciendo otras actividades que no estaban relacionadas con mi religión directamente.

Lo impactante de este año, en el que dormí en colchonetas, con pulgas, culebras, sapos, hormigas, alacranes, que caminé bajo la lluvia, mojándome, con el lodo hasta las rodillas, en el que metí un zapato en el río, en el que subía la montaña en camiones llenos de gente, con mi gran mochila llena de ropa, y materiales para mis clases; lo más impactante, fue la gente.
Conocí una gente con una visión del mundo en el que les "tocaba ser pobres", no era su elección, era su "destino".
No digo, ni quiero creer que fue nuestro trabajo lo que cambió su perspectiva de la vida. pero sí cambió completamente la mía.
Ellos, al final del tiempo, tomaron las riendas de su comunidad. Se decidieron a hacer ajustes en su realidad, y a empezar a caminar por su propia cuenta. Dejaron de ser dependientes de ayuda, e iniciaron un camino hacia la superación. Qué emocionante ver que empezaron a ser emprendedores. A buscar una salida de su pobreza, y comenzaron a abrir pequeños negocios, pero importantes y representativos. Unos lograron comprar su carro, otros mejorar sus casas. Algunos mejoraron sus negocios, y hoy, aunque no quieren salir de su cantón, están enfocados en que quieren superar su situación de pobreza.
Estos visionarios, cambiaron 1 única cosa. Cambiaron el "NOS TOCA SER POBRES", por un "YA NO QUEREMOS SER POBRES, QUEREMOS SER PRÓSPEROS".
Me gustaría creer que fueron nuestras largas pláticas, y nuestros ánimos los que los impulsaron a tomar esas decisiones. Quizá. Pero estoy muy seguro que fue las ganas de Servir a su propia comunidad las que alentaron a estas personas a hacer algo por ellos, y a cambiar su visión de la vida.

Pero esa no es toda la historia. Yo me regresé y empecé a estudiar. Ellos siguieron con sus empresas, y sus vidas. Nos visitamos de vez en cuando para contarnos como les va. Ellos están creciendo y tomando decisiones más importantes. Comprando terrenos y haciendo cosas grandes por su comunidad. Seguramente van a solicitar ayuda a otras entidades, pero, ya no van a ser Receptores de ayuda, van a ser Canalizadores de Recursos.
Nuestro trabajo ahí, fue inspirar a las personas con las que trabajamos, a cambiar su realidad, a ver la vida desde una perspectiva diferente, a luchar por un ideal Y A ALCANZARLO.

Hoy, no estoy en una comunidad rural. Tampoco estoy ayudando a gente a crear negocios, y a platicar con ellos sobre una visión de la vida más próspera y más productiva. HOY ESTOY TRABAJANDO CON PREJÓVENES.

Los prejóvenes, son los jovencitos entre 12 y 15 años, que, por situarse en edades conflictivas, están desatendidos por la mayoría de sectores sociales, colocándolos en situaciones de riesgo.
El año pasado, como uno de nuestros sueños, una amiga y yo, decidimos abrir un grupo para prejóvenes (o grupo prejuvenil) en la Casa de la Cultura de Santa Tecla. Nos dijeron que sí, hasta la 3 vez que insistimos. Seguramente, la directora, pensó que pronto ibamos a olvidarnos del programa y que entonces no iba a necesitar que siguieramos ahí. Nosotros invitamos a un montón de prejóvenes de las escuelas aledañas, y también a prejóvenes en los mercados, en los parques y en las plazas.

Con un programa diseñado internacionalmente, con experiencia de varias fundaciones a nivel internacional, empezamos estos grupos. Nuestro principal enfoque es EL SERVICIO COMUNITARIO, y su valor agregado, el aprendizaje integral. Pues este programa se maneja con base a libros y actividades, que refuerzas sus capacidades. Nosotros también estamos aprendiendo a usar este programa, y al igual que ellos, descubriendo nuestros talentos y capacidades para ponerlos en práctica en el servicio a nuestra comunidad.
Con ellos, cumpliremos 1 año trabajando. Yendo de viernes a viernes a nuestras reuniones, dónde compartimos experiencias y aprendizajes y fomentamos valores. Creemos en que un aporte a la sociedad, por muy pequeño que sea, es significativo para nuestras vidas. Por eso hacemos actos pequeños de servicio primero, para prepararnos para hacer contribuciones más complejas en el futuro.
Ellos han aprendido a leer mejor, a pronunciar mejor sus palabras, a tener mejor orotografía. Han aprendido que es más fácil botar la basura en su lugar que recogerla del suelo cuando se acumula. Han aprendido a respetar a los mayores simplemente por admiración, porque se lo merecen, porque han interactuado con ellos. Han descubierto sus talentos y están trabajando por descubrir cómo ponerlos en práctica.

Estoy bien seguro que aunque después venga otro a trabajar con ellos, el aporte que yo he hecho ha sido significativo, porque he descubierto con ellos algunos de mis talentos, y porque me he puesto a trabajar con ellos y aprender con ellos, que hay que realizar aportes significativos a la sociedad. Esto es un hecho trascendental.
Es una forma en conjunto de cambiar el pensamiento, y de realizar una transformación colectiva, de generar un nuevo impulso y un nuevo espíritu en una comunidad que está perdiendo la batalla en el consumismo y la violencia. Es sembrar una nueva visión de sociedad, en la que se puede compartir y generar cosas nuevas que sean de alto impacto y de grandes resultados.

No es apelar a su situación, es descubrir una nueva situación en la que quiero estar y buscar la forma de colocarme ahí, a través de mis propios medios, y descubriendo mis talentos y capacidades para lograrlo. Es potenciando sus fortalezas y amenguando sus debilidades. Es realizando contribuciones que sean pequeñas, pero significativas.

Estoy seguro que si este modelo, ahora en escala, puede reproducirse en otras comunidades, va a generar resultados positivos en toda la sociedad.
Primero, porque va a sacar de riesgo a los jóvenes y prejóvenes y les permitirá hacer cambios positivos en sus vidas y en su entorno. Segundo, porque va a permear una visión de sociedad enfocada en el desarrollo personal y colectivo, donde el servicio será el motor de crecimiento, y los beneficios van a ser directos.

Este, es un trabajo que estamos haciendo unos pocos, en pocos lugares.
Pero sin duda, generará grandes cambios, para nosotros y para las comunidades donde trabajamos.
A esto me dedico todos los viernes, casi sin falta, para realmente estar comprometido con mi comunidad y con mi país. Para dejar una huella positiva y de alto impacto. Para ser la punta de lanza de una nueva generación que acarreará una visión constructiva y generadora de prosperidad en el mediano y largo plazo. Es lo que yo estoy haciendo para sentir que estoy contribuyendo positivamente a la humanidad.

¿Qué son los grupos prejuveniles? from Mauxito Lemus on Vimeo.



Invito a todo el que esté interesado, a que venga con nosotros una tarde a la Casa de la Cultura, y que pueda ver de qué manera estamos aprendiendo a cambiar el mundo, con nuestros talentos y capacidades, de una forma pacífica y sin hacer bulla ni escándalo. Es la nueva sociedad que buscamos, creada por nosotros mismos. Que venga, que aprenda, que potencie sus capacidades y que entonces también se convierta en generador de cambios.
Todos podemos hacerlo. Es solo cuestión de voluntad. De amor, de entrega, de cariño, de confianza. No es poner nuestro esfuerzo en una alegría pasajera. Es hacer cambios y ajustes para toda la vida. Es construir una nueva visión de país. Es tener un por qué luchar. Es tener un hoy y un después. Es tener motivo, razón y saber manejar las circunstancias. Es promover el servicio como agente catalizador.

Eso es lo que yo hago. Ahora. ¿qué vas a hacer vos para dejar una huella trascendente?

¿Por qué no participaré en la Colecta de Techo?

De una de mis notas en Facebook
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Debido a las recientes invitaciones para participar en las construcciones y colectas de Techo, y otras actividades que han estado realizando, me parece oportuno compartir mi sentir (y pensar) sobre esta y demás actividades de la ONG.
Debo aclarar que no es un sentir (ni pensar) generalizado, y es únicamente mi punto de vista en éste momento.
A las personas que se los comparto, es porque yo sé que tienen el criterio para entender(me) y porque también sienten lo mismo, y saben que cualquier aporte significativo hacia la humanidad hoy es ponderante.

Yo, desde siempre, he pensado que Techo hace una labor "distinta" a la que hacen otras ONG's. Y lo que más me gusta es que es una ONG de jóvenes, movida por jóvenes y que sigue alimentándose del esfuerzo de jóvenes.
De hecho, intenté ser voluntario participando en Habilitación Social, dónde pensé que quizá podría ser útil, pero la vida me fue apartando y, ojalá algún día, las ideas que tengo para Techo, se logren realizar, por mi, o por cualquier otro.



El punto de esta nota, es por qué no participo. Bueno, hay 2 razones principales.
La primera, y el gran motivador, es que no creo que esta sea la alternativa "saludable" para la solución de un problema tan complejo como lo es la pobreza. Porque con una casa se puede cambiar el entorno pero no la realidad. Otras experiencias han demostrado que, por falta de "cotidianidad" en el uso de lo que consideramos "normal" dentro de una casa, de block o ladrillo, como un inodoro o una ducha, no es lo común o usual en las zonas rurales, sobre todo las de nuestro país; por lo que las familias al no saber qué hacer con ellos, los arrancan, los venden o los usan para "otras" cosas. Entonces, aunque cambiemos su entorno, no cambiamos sus hábitos. He allí por qué creo que construyendo casas, de emergencia (lámina) o de madera, no es el inicio de un cambio radical.
Yo sé, y lo entendí bien desde la primera, es que esto es sólo una primera fase de un programa que tiene varios proyectos, sobre el cual se desarrolla todo un nuevo sistema de vida para las familias, en el que se busca construir viviendas permanentes y se logra cambiar su realidad, a través de un proceso de habilitación social (como si no estuvieran habilitados para vivir en sociedad).
El punto es que, es el enfoque, no la visión, la que no comparto, y por lo tanto, no voy ni a las construcciones ni participo en las colectas, porque no creo en este sistema.

Nadie me puede decir que es por pikis, o porque no quiero ir a vivir con familias pobres para "descubrir una realidad oculta" porque he dormido 1 año en una zona rural, con pulgas, chuchos, sapos, culebras, alacranes, hormigas, en colchonetas y a veces en el suelo. He caminado en el lodo, me he caído en laderas, mojado en ríos, y de todo eso hay fotos, que yo tomé.

La segunda razón, es porque creo que todo este movimiento, emoción, esfuerzo, no es permanente, ni trascendente. Es temporal y aunque está enfocado, está limitado en temporalidad, ya que puede decirse que concluye. Entonces, ¿Para qué gastar mi tiempo hoy, en cosas que no van a seguir en el futuro?. No es que sea egoísta, es que soy realista.
Yo creo firmemente que mis esfuerzos deben ser trascendentales, y que cualquier cosa que haga tiene que dejar una huella permanente. Una vivienda de urgencia no lo es. Una capacitación para un trabajo "sencillo", tampoco lo es. Vivir 2 o 3 días en un campamento de construcción no me hace conocer la realidad, y aunque es "touching", no me va a despertar para hacer algo "verdadero".
Lo que siento, y aplaudo, es que es una buena iniciativa para hacerte abrir los ojos, a algo que, de plano, es desconocido para un montón de gente (sobre todo jóvenes, y de los más pikis, de las universidades más pikis) y que al final, son los que toman decisiones para que "esta gente" siga viviendo o permanezca en situación de pobreza (cualsea el nivel). Claro, lo que se intenta es que esas nuevas decisiones que van a tomar, ahora sean para sacar a la gente de la pobreza, hacia un nuevo nivel de prosperidad.
Ese es el punto. NO HAY UN DESPUÉS DE SALIR DE LA POBREZA. No hay un plan para sacar a la gente de la pobreza. No hay un desarrollo de una situación próspera que sea autosostenible. No hay un motivo fuerte para potenciar en la misma gente una necesidad de salir del círculo vicioso de la pobreza. Es nada más una ayuda externa, que viene, que se queda un rato, y que después se va.

Es por eso que, aunque apoyo y aplaudo algunos de sus esfuerzos. Me alegra que algunos de mis amigos y compañeros participan de esta ONG. Yo, no participo. Porque no voy a participar en algo, que no va a contribuir a hacer un cambio positivo, trascendental, y sobre todo, enfocado en una NUEVA SOCIEDAD, en la que la Prosperidad sea el hito.
¿Por qué seguir apelando a la pobreza?
¿Por qué demostrarle a la sociedad que los jóvenes estamos "comprometidos"?
¿Por qué pedirle centavos a la gente, en las calles, incomodando, para que nos vean, y piensen que estamos haciendo algo bien grande en contra de la pobreza?
¿Por qué asolearnos todo el día, pidiendo monedas, imitando a los niños pobres, haciendo relajo, para que al final, solo sea una emoción efímera?



Les voy a contar qué estoy haciendo yo, que me creo tan crítico y tan "todopoderoso" sobre esta situación. Si están interesados, pueden leer la otra nota.

Eso sí, insisto, es lo que pienso hoy, y nada me va a impedir que quizá mañana crea otra cosa. Pero me tienen que demostrar que estoy equivocado.

6.16.2009

Oración a la Pupusa Salvadoreña

(foto by EDH)

Se me ocurrió buscar si existía alguna parodia de la Pupusa salvadoreña. Esa típica comida "rara" que comemos los salvadoreños a cualquier hora del día, y que es realmente alta en todo. Grasa, nutrientes, carbohidratos... etc. etc. etc.

Ya antes había posteado sobre el contenido calórico de las pupusas, y seguramente hay un montón de entradas sobre la oración a la Cerveza Salvadoreña.

Pero yo, hoy, voy a escribir esa, LA ORACIÓN A LA PUPUSA SALVADOREÑA. y ojalá que me quede bonita. hay les va:

ORACIÓN A LA PUPUSA SALVADOREÑA.

Dios te salve, pupusa sagrada, de tu seno hemos comido y engordado; eres el maíz que cultivamos, el frijol que nos sustenta, el chicharrón que adoramos, el quesillo que se derrite, el platillo que nos alimenta.

Tú vienes a nuestros hogares queridos, bien doraditas, bien rellenitas, bien calientitas, con curtido y salsa, y hasta con gaseosa.

En tus adentros figuran rellenos extraños, las hay de camarones, de papa o de jamones, de chorizo o de zanahoria, cochinito y papelillo.

Pupusa, en cada pupusería pedimos a la pupusera que se apure, que eche más pupusas y que nos atienda luego, grande ella, dulce afecto a la señora pupusera que nos nutre con gran amor.

Pupusa, tu historia, tan autóctona cuscatleca, reseñas el robo de los hondureños; tú reverencias el acta que te consagró como platillo nacional, y marcas el segundo domingo de noviembre en que la justicia y la libertad nos llevan hacia vos.

Pupusa de mi patria, platillo sagrado de El Salvador, te saborean las nuevas generaciones.

Para tí, el fuego flameante de los polletones, los comales de Ilobasco, los curtidos de Izalco.

Para tí, el respeto de tu pueblo y el toque de sabor, que hoy torteamos para que siempre nos alimentes.



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Oración a la Pupusa Salvadoreña por Mauxito Lemus Cuenta con Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported License.
Basado en el trabajo que se hace desde mauxito.blogspot.com.
O sea que: Si usté quiere usarla, bienvenidos sean los links, y no se olvide de mencionarme por ahí, para hacerme famoso verdá. También sepa que de esto no se come, así que no lo venda, y por si acaso, acuerdese que si hace una, compártamela :D

6.09.2009

C'mon!

Cuando estaba prejoven, me despertaba todas las mañanas con música en la tele... me gustaba ponerla a todo volumen y meterme a bañar con música...
de hecho, en el baño no se escuchaba, pero era una gran experiencia salir y llegar al cuarto y tener la tele a todo volumen...
creo que todos lo hacíamos, lo que pasa es que los ritmos son diferentes, claro, te da pena decir que entrabas bailando merengüe (o salsa, de Salserín )... pero yo tenía un espíritu ochentero, y esta era de mis favoritas....
C'mon Eileen! de Save Ferris




No les pasa que de pronto quieren escuchar una canción y no saben por qué pero la tienen en la cabeza, de pronto quieren acordarse de cómo se llama pero no les fluye... ayer fue mi "ese" día.

En mi romántica cita con la Di, escuché la canción que llevo tanto tiempo buscando y de pronto! sí! esa es! Cómo se llama!?
Come on a little? nombe! Come on Eileen!?
Si, que dice, shubalua noooo
Toora loora ! jajajajajajaja
bueno... disfrútenla!

6.04.2009

Un discurso...

Recientemente recibí este discurso de una pequeña niña que se paró frente a las Naciones Unidas y proclamó este discurso, me pareció de lo más dulce y bueno... además de muy real y con mucho sentido. Se los comparto.


Hola, soy Severn Suzuki y represento a ECO (Environmental Children's Organization). Somos un grupo de niños de 12 y 13 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas, para decirles a ustedes, adultos, que deben cambiar su forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar en Vancouver, mi hogar, con mi padre, hasta que hace unos años encontramos un pez con cáncer. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, y desaparecen para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletos de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos, y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy sólo una niña y no tengo soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de estropearlo.

Aquí, ustedes son seguramente delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad son madres y padres, hermanas y hermanos, tías y tíos, y todos ustedes son hijos.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco mil millones de miembros, treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto, y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

Estoy enfadada, pero no estoy ciega; tengo miedo, pero no me asusta decirle al mundo cómo me siento.

En mi país derrochamos tanto… Compramos y desechamos, compramos y desechamos, y aún así, los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder nuestras riquezas si las compartimos.

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de ellos nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropa, medicinas, un hogar, amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué nosotros, que lo tenemos todo, somos tan codiciosos?

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda. Yo podría ser uno de esos niños que viven en las favelas de Río; podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; un niño víctima de la guerra en Oriente Medio, o un mendigo en la India.

Aún soy sólo una niña, y sé que si todo el dinero que se gasta en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, la Tierra sería un lugar maravilloso.

En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y a no ser codiciosos.

Entonces, ¿por qué fuera de casa se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias: lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Pero no creo que puedan decirnos eso nunca más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras.
Gracias.