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Mostrando entradas de octubre, 2009

Rik, el niño sin imaginación

Cuando sea grande quiero ilustrar y escribir así.

La caída del internec, la chotiada virtual, y la cipota enamorada.

Con el debido respeto para el señor Salarrué, que me dispense el atrevimiento.

Puesiesque estaba un boladito sentado allá en lo más alto del muro, digo yo que era insecto, porque tenía antena. Rauter le decían, seguriano era marciano, por el nombre nada más.
Estaba sentadito, echando internet, y de repente dijo, Ve, yo de aquí no disfruto de aquel mundo que le llaman internet, y diún brinco se tiró del muro, y zás, se cayó el internet. Segurito le dolió tremendo zapotazo al mentado, cuando venía de culumbrón de aquella altura, o quizá no, porque quizá habrá caído en la cama, como no se ve, no se sabe.
Y entonces el rauter empezó a camaniar y decía: qué chulada esto que le llaman rialidá virtual, que no luera, sinoquera rial. Y decía: yo, si navegara por aquí, aunque no fuera mar, me comprara un trajecito de marinero.
Y dijo: quesaquello que sioye, un emepetrés que le mientan?, pero no, eran los gritos de la cipota que decía: ay ay ay, se miacayido el internec, seguro es lempresa de donde…

el post de medianoche

Estoy parado en la acera, y mis pies descalzos rozan apenas el cemento, pensando que es tierra, y que el contacto que hago descarga mis energías, sin embargo me las regresa.
Estoy frío, helado, desangrado, pensando en que era hora de dejar la casa, de regresar dónde la vecina, y de platicar.
Yo también levantara las manos en oración, y pensara que es bonito creer que me ganaría el cielo.
Yo también me tirara al suelo, agarrando la tierra, cerrando los puños, y gritando que me siento solo, agobiado y angustiado, simplemente porque eso es lo que siento.
A mí también me diera vergüenza tenerla de hija, porque la sociedad me la quitó, y no pude con mi responsabilidad eterna.
Yo también hiciera un minuto de silencio por los que no están, y sin embargo, qué dicha hubiera sido tenerlos a mi lado, y que disfrutaran de este momento, el día de mi cumpleaños.
Yo también besara a mi hijo, sin saber cuándo lo volveré a ver, gritara frente los importantes reclamando mis derechos.
Estoy cruzando la puerta …