La caída del internec, la chotiada virtual, y la cipota enamorada.

Con el debido respeto para el señor Salarrué, que me dispense el atrevimiento.

Puesiesque estaba un boladito sentado allá en lo más alto del muro, digo yo que era insecto, porque tenía antena. Rauter le decían, seguriano era marciano, por el nombre nada más.
Estaba sentadito, echando internet, y de repente dijo, Ve, yo de aquí no disfruto de aquel mundo que le llaman internet, y diún brinco se tiró del muro, y zás, se cayó el internet. Segurito le dolió tremendo zapotazo al mentado, cuando venía de culumbrón de aquella altura, o quizá no, porque quizá habrá caído en la cama, como no se ve, no se sabe.
Y entonces el rauter empezó a camaniar y decía: qué chulada esto que le llaman rialidá virtual, que no luera, sinoquera rial. Y decía: yo, si navegara por aquí, aunque no fuera mar, me comprara un trajecito de marinero.
Y dijo: quesaquello que sioye, un emepetrés que le mientan?, pero no, eran los gritos de la cipota que decía: ay ay ay, se miacayido el internec, seguro es lempresa de donde lo tiran, y nuavisan. Ya no gua poder hablar conmiamorcito, y tan chulito que se veía por la güebcan. Siesque parecía Brag Pic. Ush, la tareya, se miabia olvidado, comuesque tan chulo mi muchachito, que uno pierde la chontoca.
Y el rauter decía: Ve, nués emepetrés, será un podcast, soltando trementa palabrota queasta siasuustó porque no sabia ni lo quera. ¿Y eso con qué se come?, se preguntó para si mismo, desde sus adentros, y para que no retumbara lo dijo quedito.
Y la cipota seguía: ¿Aló?, buenas, ¿diay es dónde echan el internec?. Puesfíjese que se mía caído, y ya lo busqué por el suelo, pero como no se vé, no se sabe. Ajá. Ajá. Ajá. Pues no. Pues sí. Y así seguía.
Y después de tanto caminar, el rauter sintió que luestaban jalando. ¡Ve!, dijo, yo como que todavía tuviera un lazo sentimental con la paré, porque siento la juerza de la atracción, loqués el mismuamor. Pero no, era la pita del alambre de por dondentra el internec, o la electricidá, como las dos son tecnológicas, al rato, lo mismués.
Y se trepó el rauter por la paré, y se golvió a sentar en las cumbres de ladrillo, y dijo: Ve, después de tremenda chotiada por el mundo sideral, bien que me siento agusto aquí a divisarlo desdiarriba.
Y se jue quedando dormido, con la antena paradita, echando internet pararriba y parabajo, y parelfrente y paratrás.
Y dijo la cipota: Vé, ya me conectotravés. Siesque hoy con la crisis, están racionalizando el uso del mismo, como yo mucho me conecto, quizá se dieron cuenta. Bien decía yo. A no ser que hayan prendido el internec en los ayares. Y zás se metió a un bolado de televisor que tenía una máquina describir, que echaba el papel por otro lado y sacudió un ratón (que nuera ratón porque no se movía, o quizá estaba muerto). Y se golvió a conectar, y se puso a hablar con el noviecito. Pero lo raro es que nuablaba, quizá en el leguaje del amor estaban hablando, y como nuestoy enamorado, nuentiendo. Y siacabuche.

(Mauxito. 2009. Todos los derechos reservados, no se permite copia total o parcial, así sea copy/paste)
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