el post de medianoche

Estoy parado en la acera, y mis pies descalzos rozan apenas el cemento, pensando que es tierra, y que el contacto que hago descarga mis energías, sin embargo me las regresa.
Estoy frío, helado, desangrado, pensando en que era hora de dejar la casa, de regresar dónde la vecina, y de platicar.
Yo también levantara las manos en oración, y pensara que es bonito creer que me ganaría el cielo.
Yo también me tirara al suelo, agarrando la tierra, cerrando los puños, y gritando que me siento solo, agobiado y angustiado, simplemente porque eso es lo que siento.
A mí también me diera vergüenza tenerla de hija, porque la sociedad me la quitó, y no pude con mi responsabilidad eterna.
Yo también hiciera un minuto de silencio por los que no están, y sin embargo, qué dicha hubiera sido tenerlos a mi lado, y que disfrutaran de este momento, el día de mi cumpleaños.
Yo también besara a mi hijo, sin saber cuándo lo volveré a ver, gritara frente los importantes reclamando mis derechos.
Estoy cruzando la puerta de regreso a mi casa, tratando de no volver a ver la calle. Cierro, hecho llave.
Yo no le diera dinero, pero como le tengo miedo, mejor me quedo sin comer tortillas, antes que me quede sin comer frijoles por el resto de mi vida.
Yo usara mi camisa color selecta, y me pavoneara por la calle, pero el número no me deja.
Pongo la llave en la mesa, y entro a la sala, sin televisor, porque me lo robaron. Paso a la cocina, de un paso. Entro, regreso, y quisiera volver a la calle,
pero es tarde
son las 12,
es hora de dormirme
los vivos y los muertos están afuera

yo también tengo la carne fría, yo también tengo la sangre fría
yo también me hago el ciego
yo también me desahogo
yo también tengo miedo
sin embargo, yo nunca, sería como ellos.
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