#Awesome27

El año del Hashtag.

Empezó así. Manejaba yo sobre el Paseo General Escalón, viendo caer las luces de la ciudad, hasta ese redondel, el que se hizo famoso por el accidente. Giré, y seguí. Terminé estacionado en algún lugar del Gran San Salvador. Apagué el motor, y dije: "Declaro que a partir de hoy estos 27 años no serán sólo 27 años, sino los mejores 27 años, y este año, será el Asombroso 27". #Awesome27.

Así fue. Manejaba yo sobre el Espinito, saliendo de Multiplaza, yendo hacia mi casa. 3 bolsas de compras a mi lado, la computadora en el asiento de atrás. Escuchaba el disco de Pablo Alborán, y me detuve en un semáforo antes de cruzar el Paseo General Escalón. Aceleré en cuanto se puso en verde. Terminé estacionado frente a mi casa. Entré. Respiré. Agradecí por haber llegado a estos asombrosos 28 años. sin duda tuve unos #Awesome27.

Entre una y la otra historia han transcurrido 365. En resumen han dejado un cúmulo de experiencias que sólo los años que vendrán podrán aprovechar.

Se casaron 3 de mis mejores amigos. Dianne, Fernando y Alexandra. Sin duda puedo ver en sus nuevas vidas, hogares que tienen mucho que dar. Encontraron a personas que realmente les aman, que tienen todo el potencial de salir adelante, de lograr cosas asombrosas juntas, y de hacer que cualquier cosa suceda.

Tomé la decisión de mudarme. Encontrar casa no fue fácil. Tardé aproximadamente 3 meses en encontrarme, pero la decisión estaba tomada. Salí de la casa de mis papás el 1ro de Febrero. Tener a Angélica como compañera (roomie) ha sido una experiencia súper enriquecedora. Las pláticas hasta la 1am. Acompañarnos para ver la novela. Volvernos bipolares a media noche. Aprender a encontrar y respetar espacios, pero a compartir.

Perdí al ser que más he amado, disfrutado y abrazado en el mundo. Mama Hilda. Mi abuelita.
Esa mañana desperté. Estaba ayunando. Eran las 5am, sonó la alarma. Bajé al comedor. Preparé mi cereal con leche fría. Leía el 2do capítulo del libro sobre Shoghi Effendi (literatura bahá'í). En este capítulo se relataba la primer cena que el escritor, el Dr. Ugo Giachery, tuvo durante su Peregrinaje en la Tierra Santa, en el tiempo del Guardián de la Causa Bahá'í. En la narración, él describe con detalles todo lo que sentía y todo lo que sucedía en esa cena. Era tradición del anfitrión, Shoghi Effendi, ofrecer esta cena a todos los peregrinos recién llegados a la Tierra Santa para conversar.
Sonó el teléfono de la oficina alrededor de las 12:20 o 12:30. Era mi hermana, Iliana: "Rene, mi abuelita está mal, y no sé qué hacer". Llamé una ambulancia. Llamé a la casa 2 veces más. Me impacienté. Tomé mi bolso y salí. Manejé como nunca había manejado. De repente, esa corazonada. Esa conexión emocional que siempre tuve con ella, mi abuela, me alertó. Sabía lo que había ocurrido. Sabía que tenía pocos segundos para llegar. Sabía que algo no estaba bien y que tenía que estar ahí.
Atravesé el portón del pasaje que va hacia la casa de mis papás. La puerta estaba abierta. La ambulancia estaba afuera. Recién llegaba otra ambulancia más. Había silencio. Demasiado silencio en una casa que siempre está llena de ruido. Dejé mi bolso, subí las gradas. Mi primo, mi tía, mi mamá, mi papá, mi hermana y la cuidadora de mi abuelita estaban parados afuera de su cuarto. El médico preguntó la hora. Mi primo se acercó a él, conversaron. Me paré frente al cuarto. "Ya estuvo, ya pasó. Se fue", me dijo. Solté las lágrimas como mares. Abracé a mi mamá, y lloramos juntos. Nunca habíamos llorado así. Entré al cuarto. La vi, durmiendo, en su cama.
En el funeral bahá'í, el cuerpo del difunto se limpia y se perfuma, se envuelve en 5 trozos de tela blanca de algodón puro o seda. Jamás pensé que la última vez que iría a una tienda de telas iba a ser para regalarle a mi abuela la tela más blanca y brillante que pudiera encontrar. Pensé que como nunca se casó, talvez estaba regalándole la tela para el vestido de sus nupcias.
Esa noche lloré más. La extrañaba desde el día en que se fue para ser cuidada en un hogar de retiro. Esa noche lloré, porque recordé el libro que había leído. En mi imaginación, mi abuela había tomado un vuelo hacia Tierra Santa, y estaba a pocas horas de llegar. Arribó en Tel Aviv. Se alojó en algún hostal en Haifa, y se dirigió a la casa de Shoghi Effendi, esa casa dónde todas las noches Él recibía a los peregrinos recién llegados. Ella vestía de blanco, con su cabello arreglado, sus joyas, sus mejillas rosadas, su pintalabios rosa. Se despidió de todos aquí, para iniciar su peregrinaje espiritual.
Por eso, cuando tuve que abrir su ataúd al siguiente día, para ponerle el anillo que es la última oración que el cuerpo lleva para siempre en su lugar de descanso, le puse también flores que traje de Israel.
Ella dejó de estar lejos de mí físicamente, para estar junto a mí espiritualmente para toda la eternidad.


Participé en la exposición de la primer marca hecha 100% por talento local y cero presupuesto. El Salvador Positivo, El Lado Positivo del Mundo. Y esta ha sido la experiencia que más ha marcado mi vida durante mis #Awesome27. Cuando llegué al Colectivo País, un domingo en la mañana, en las salas de trabajo de la Escuela Mónica Herrera, sólo tuve la oportunidad de aportar un par de ideas, y de repente, una marca totalmente mágica, que tiene la capacidad de devolvernos la felicidad, la fe, la esperanza de un país mejor, que tiene el poder de convertir los pensamientos negativos en oportunidades positivas, esa marca, El Salvador Positivo apareció. Cuando vi el video lloré. Eso que siempre he pensado que es El Salvador, estaba reflejado en un comercial de 1:55 mins. Encontré un grupo de personas que han aportado su talento desinteresadamente para construir una realidad que por hoy muchos se empeñan por hacer cada vez menos evidente. En El Salvador existimos más de 5 millones de personas que nos levantamos cada día, sin importar ninguna circunstancia, nos dedicamos a trabajar y sacar adelante a nuestras personas, nuestras familias, y nuestras empresas/negocios. Somos más los que creemos que el futuro es diferente, pero porque el presente es diferente. El Lado Positivo del Mundo no es el lugar dónde la violencia, la corrupción, el maltrato infantil, la desigualdad, el desempleo, etc., no existe. Es el lugar dónde la gente, a pesar de vivir en condiciones difíciles, sale adelante. Capacidad de Resiliencia. Entender eso me cambió el panorama. Me sacudió el piso. Me hizo encontrar hermanos y hermanas de pensamiento y acción decididos a construir un país diferente, porque las muestras de que ese país es posible, las hay en todos y cada uno de los salvadoreños que habitan aquí, y también los de afuera.
Esta visión me ayudó a conectarme con mis creencias, mis raíces, mi historia, mi fe, mi identidad, mis sueños, mi propósito de vida. Encontré 70 personas, a muchas que aún no conozco bien, pero que han aportado para construir esta marca que es una donación al país. He visto como todo esto florece con esfuerzo y sacrificio, y con las ganas de querer hacerlo posible. Todo ha sido posible. No ha habido ninguna barrera. El camino ha sido increíble. Y la gente que está ahí haciendo que todo esto suceda, es aún más increíble y asombrosa.

Hice Yoga. Descubrimos este estudio por una licitación del trabajo. Fuimos talvez 2 veces. Vimos que había una promoción y nos apuntamos. La idea era hacer ejercicios en las mañanas, antes del trabajo. Angie y yo nos íbamos a las 7am. Cada martes y jueves hacíamos una sesión de yoga para principiantes. Después me gustó más, y empecé a ir a las sesiones de yoga avanzadas. Era difícil lograr algunas posturas, pero lo intentaba y cada día progresaba un poco más. Cada sesión me dejaba exhausto, pero sabía que el objetivo lo estaba cumpliendo. Empecé a leer más, a entender  más sobre la filosofía y el estilo de vida. Sin embargo dejé de practicarlo frecuentemente y regresé al entrenamiento funcional.

Empecé a dar clases en la U. Gracias a Karina, encontré la oportunidad precisa para poder compartir el conocimiento que he adquirido estos 7 años de trabajo en marketing, diseño y publicidad. Tuve la oportunidad de asistir a 11 alumnos que son increíbles. Cada uno lleno de talentos, sueños, ideas y oportunidades. Son personas súper capaces, y con objetivos nobles. Este proceso es bastante nuevo para mí, y aunque he estado involucrado en Educación desde muy temprano en mi vida, impartir clases a nivel universitario me ha vuelto consciente de mi aporte a las nuevas generaciones de este país.

Me compré mi computadora nueva (y mi cama!). Aunque realmente son logros materiales, simbolizan el esfuerzo, la independencia, los sacrificios, los sueños, y varias otras cosas. Ser independiente económicamente me ha permitido ser más responsable conmigo, y con mis necesidades.

Dirigí y Edité el primer documental de Historia de la Fe Bahá'í en El Salvador. Más de 20 horas en video, 14 entrevistas, 3 meses de grabación, 4 semanas de edición. 71 minutos de historias que cuentan más historias.

Organicé mi primer evento de Branding Personal. No sé qué hora era. Estaba esperándola para tomarnos un café y hablar de los planes que teníamos.

Me nombraron Director de la Oficina de Información Pública de la Comunidad Bahá'í de El Salvador. En la carta, además, nombraban a Dorys y Payam como ayudantes.

Fui al Primer Campus Party El Salvador #CPSLV1. Casi cerrando mis #Awesome27, el Colectivo País me invitó a participar en la primera edición del Campus Party.



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