Confe ¿qué? de los Ba... ¿qué?

Seguramente se preguntarán de qué trata este post.
Pues es nada más un aclaratorio de qué son las Conferencias Regionales Bahá'ís.

En Abril de 2006 (Período conocido por los Bahá'ís como Ridván), el órgano administrativo más alto dentro de la Fe, La Casa Universal de Justicia, envió a los bahá'ís del mundo una carta (conocida como el Mensaje de Ridván 2006) en la que advertía sobre lo que podría ocurrir en el futuro al mundo:

Hace ya más de setenta años, Shoghi Effendi (Figura Central de la Fe Bahá'í conocido como El Guardián) escribió sus cartas del Orden Mundial en las que facilitaba un análisis penetrante de las fuerzas que actúan en el mundo. Con una elocuencia como sólo él poseía, describió los dos grandes procesos puestos en marcha por la Revelación de Bahá’u’lláh, uno destructivo y el otro integrador, los cuales impulsan a la humanidad hacia el Orden Mundial que Él concibió. El Guardián nos prevenía que no nos dejáramos «confund[ir] por la dolorosa lentitud que caracteriza el desenvolvimiento de la civilización» que se va estableciendo laboriosamente, ni nos dejáramos engañar «por las efímeras manifestaciones de renaciente prosperidad las cuales por momentos parecen ser capaces de detener la influencia destructora de los crónicos males que afligen a las instituciones de una edad decadente».

Ningún repaso al curso de los acontecimientos de los últimos decenios dejará de apreciar el impulso cada vez mayor de los procesos que con tanta precisión analizó entonces.

Baste observar la crisis moral cada vez mayor que apresa a la humanidad para apreciar la medida en que las fuerzas desintegradoras han desgarrado el tejido social. ¿Acaso las evidencias de egoísmo, de recelo, de temor o de fraude que con tal claridad percibió el Guardián no se han extendido tanto que incluso el observador superficial las reconoce? ¿Acaso la amenaza del terrorismo, de la que él habló, no se cierne ampliamente sobre la escena internacional como para intranquilizar la mente de jóvenes y mayores por igual en todos los rincones del globo? ¿Acaso la sed insaciable y la búsqueda febril de vanidades, riquezas y placeres terrenales no ha arraigado tanto su poder e influjo como para sobrepujar a valores humanos como la felicidad, la fidelidad o el amor? ¿Acaso el debilitamiento de la solidaridad familiar y la actitud irresponsable hacia el matrimonio no han alcanzado tales proporciones que hacen peligrar la existencia de esta unidad fundamental de la sociedad? «La perversión de la naturaleza humana, la degradación de su conducta, la corrupción y la disolución de sus instituciones», sobre las que advirtió Shoghi Effendi, se hacen notar tristemente en «sus peores y más repugnantes aspectos».

Luego, envió una carta anunciando las conferencias fechada 20 de Octubre de 2008, aclara:
Que el continuo fortalecimiento de la comunidad vaya parejo a un declive mayor del viejo orden mundial no es ninguna sorpresa. En efecto, los amigos deben estar alerta, no sea que el desarrollo de la capacidad de la comunidad no avance al mismo ritmo que la receptividad de una humanidad desilusionada. Observen cómo incluso en el corto lapso de tiempo desde que pronunciáramos tal advertencia en nuestro mensaje de Ridván, las estructuras económicas otrora consideradas inexpugnables han tambaleado y los dirigentes del mundo han mostrado su incapacidad para concebir algo más que soluciones temporales, un fracaso que admiten cada vez más. Cualesquiera que sean las medidas convenientes que se adopten, la confianza ha sido minada y se ha perdido la sensación de seguridad. Sin duda, estos acontecimientos han hecho que los creyentes de todos los países reflexionen sobre la deplorable condición del presente orden y han reforzado en ellos la convicción de que la civilización material y la espiritual han de avanzar juntas.

Por lo tanto, éstas conferencias, son un LLAMADO URGENTE. Nos advierte en un tiempo sobre lo que está pronto a suceder, y luego nos llama la atención a como estas cosas van sucediendo, conforme el mundo va perdiendo el orden y se va consumando el caos.

Como bahá'ís, seguidores de Bahá'u'lláh, se nos hace el llamado a ser los aliviadores del sufrimiento de la humanidad, principalmente, porque nuestro mensaje no es un mensaje redentor pasivo, se simple y llana aceptación, sino que implica una acción inmediata.
Quienquiera acepta la revelación de Bahá'u'lláh, se convierte en Bahá'í, e inmediatamente se levanta a realizar actos de servicio a la humanidad.
Tal como está aclarado en el Kitab-i-Aqdás (El Libro Más Sagrado):
El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo. Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha decretado Quien es la Fuente de inspiración divina.

Claramente seguir sus preceptos, no es sino seguir y obedecer sus leyes. Y cuando sus leyes indican que hemos de centrarnos en el servicio a la humanidad, lo debemos obedecer.

Cuando en cierta ocasión preguntaron a 'Abdu'l-Bahá: "¿Qué es un bahá'í?", Él respondió: "Ser un bahá'í significa, sencillamente, amar a todo el mundo; amar a la humanidad y tratar de servirla; trabajar por la paz y la hermandad universal". En otra ocasión definió al bahá'í como "aquel provisto con todas las humanas perfecciones en actividad". En una de Sus conferencias en Londres dijo que un hombre podía ser un bahá'í aun cuando jamás hubiese oído el nombre de Bahá'u'lláh. Y añadió:

El hombre que vive la vida de acuerdo con las enseñanzas de Bahá'u'lláh es de hecho un bahá'í. Por otra parte, una persona puede llamarse a sí misma bahá'í durante cincuenta años, pero si vive una vida diferente no es un bahá'í.

El que no conoce a los Mensajeros de Dios es como una planta que crece en la sombra. Aunque no conoce el sol, es, sin embargo, dependiente de él. Los grandes profetas son soles espirituales, y Bahá'u'lláh es el sol de este "día" en que vivimos. Los soles de los días pasados han calentado y vivificado al mundo, y si esos soles no hubiesen brillado, la tierra estaría ahora fría y muerta; pero son los rayos del sol de hoy los que pueden madurar los frutos vivificados por los soles de días pasados.
Ahora, queda claro que lo que representa la Conferencia Regional Bahá'í, es simplemente un llamado de urgencia para levantarnos a realizar actos que nos permitan ayudar a la humanidad a salir de su letargo, de su dolencia, de la calamidad y el desorden.

Con el fin de ofrecer la oportunidad a los amigos de reunirse, tanto para celebrar las hazañas cosechadas hasta ahora [...] como para deliberar sobre las exigencias actuales, anunciamos la convocatoria de una serie de conferencias regionales, cuarenta y una en total, que se celebrarán en las siguientes ciudades entre noviembre y marzo: Abiyán, Accra, Almaty, Antofagasta, Atlanta, Auckland, Bakú, Bangalore, Bangui, Battambang, Bolonia, Bukavu, Chicago, Dallas, Estambul, Frankfurt, Guadalajara, Johannesburgo, Kiev, Kolkata, Kuala Lumpur, Kuching, Lae, Londres, Los Ángeles, Lubumbashi, Lusaka, Madrid, Managua, Manila, akuru, Nueva Delhi, Portland, Quito, São Paulo, Sídney, Stamford, Toronto, Ulán
Bator, Vancouver, Yaundé. [...]
Sin duda, más que un evento histórico, una muestra de que los bahá'ís estamos haciendo algo porque la humanidad sufra cada vez menos... y seguimos trabajando por el establecimiento de la Paz.
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